Crónicas

Crónica: Travesía por los Picos de Europa

El pasado mes de julio, un grupo de 18 montañeros del Grupo Adala completó con éxito una travesía de tres días por el macizo central de los Picos de Europa. Lo que sigue es la crónica día a día de una experiencia que quedará en la memoria de todos los participantes, con sus luces (literalmente, los amaneceres fueron espectaculares) y sus sombras (la niebla del segundo día nos puso a prueba).

Día 1: Fuente Dé – Refugio de Áliva – Refugio de Urriellu

Salimos de Ampuero a las 5:30 de la mañana en la furgoneta del grupo. A las 8:00 estábamos en el teleférico de Fuente Dé, que nos elevó en cuatro minutos desde los 1.070 m hasta los 1.823 m de la estación superior. Desde allí, emprendimos la marcha hacia el Refugio de Áliva (1.667 m) por una pista cómoda, aprovechando para calentar piernas y disfrutar de las vistas del circo glaciar. Tras un breve descanso y un café con leche en Áliva, comenzó lo serio: la ascensión por el Canal de la Jenduda hasta el collado, con rampas sostenidas del 20% sobre terreno pedregoso.

Llegamos al Refugio de Urriellu (1.953 m) a las 16:30, con el Naranjo de Bulnes imponente frente a nosotros. Sus 550 metros de pared vertical, teñidos de naranja por el sol de la tarde, dejaron sin palabras incluso a los veteranos que ya lo habían visto antes. La cena en el refugio —lentejas de montaña, tortilla y fruta— fue un festín después de las 7 horas de marcha. Desnivel acumulado del día: +980 m / -830 m. Distancia: 16,2 km.

Día 2: Urriellu – Vega de Sotres – Bulnes

Nos despertamos a las 6:00 con una niebla espesa que no dejaba ver más allá de 20 metros. El coordinador de ruta, Carlos Ruiz, decidió esperar una hora antes de salir. Buena decisión: a las 7:30 se abrió una ventana y pudimos iniciar el descenso por la Canal del Vidrio, un tramo técnico con pasos de II grado que requirió el uso de las manos en varios puntos. Los bastones se guardaron en las mochilas durante este tramo.

A mediodía alcanzamos la Vega de Sotres, donde paramos a comer los bocadillos junto a una fuente de agua cristalina. La segunda mitad de la jornada fue más relajada: un descenso por pistas ganaderas y senderos bien marcados hasta el pueblo de Bulnes (649 m), accesible solo a pie o por el funicular subterráneo. Nos alojamos en la pensión del pueblo, donde la sidra y el cocido lebaniego reconfortaron las piernas cansadas. Desnivel del día: +420 m / -1.724 m. Distancia: 14,8 km.

Día 3: Bulnes – Ruta del Cares – Poncebos

El último día reservaba la guinda del pastel: la Ruta del Cares, conocida como la «Garganta Divina». Descendimos desde Bulnes hasta Poncebos (210 m) por el espectacular sendero tallado en la roca sobre el río Cares. Los túneles excavados a pico y pala a principios del siglo XX para el mantenimiento del canal hidroeléctrico son una obra de ingeniería impresionante. El tramo de Bulnes a Poncebos, de unos 6 km, se completó en menos de dos horas, pero el paisaje merecía pararse cada pocos metros.

«Ha sido la mejor salida del grupo en los últimos cinco años. La combinación de alta montaña, refugios y la Ruta del Cares es perfecta para tres días.» — María López, socia desde 2019

Datos técnicos de la travesía

  • Participantes: 18 (12 hombres, 6 mujeres)
  • Desnivel positivo total: 1.400 m
  • Desnivel negativo total: 2.554 m
  • Distancia total: 37 km
  • Altitud máxima: 2.019 m (collado sobre Urriellu)
  • Temperatura media: 14°C durante el día, 4°C en Urriellu por la noche
  • Coordinador: Carlos Ruiz
  • Coste por persona: 85 € (transporte, teleférico, refugio y pensión)

Desde el grupo queremos agradecer la disciplina y el buen humor de todos los participantes. Las fotos del viaje están disponibles en nuestra galería, cortesía de Ana Gutiérrez, que cargó con su cámara réflex los tres días sin quejarse (demasiado). ¡Hasta la próxima travesía!

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